Cuando es mejor callar a defenderte

Actualizado: 29 jun



Ser resiliente tiene que ver también con la capacidad de análisis que tienes hacia situaciones y quienes te rodean, además guarda estrecha relación con la emoción que trasmites o demuestras en esos momentos o a esas personas, por ejemplo, si te encuentras en una situación que te genera miedo o ansiedad pero tú no puedes controlarla o solucionarla, ¿Qué harías? ¿Continuas con ese sentimiento? o ¿respiras, analizas y te calmas porque te das cuenta de que es algo que no depende de ti?


Eso es en caso de situaciones, pero ¿Qué pasa cuando son personas?


A lo largo de mi vida he conocido a un si fin de personas tan diferentes, pero sin duda todas han llegado a mi vida para enseñarme algo, si lo sé, suena trillado, pero créeme, cuando lo ves de esta forma todo tiene explicación, lo bonito, lo feo; lo malo y lo bueno… si todo por lo que pases tendrá mas sentido cuando te das cuenta de que simplemente son enseñanzas de la vida.


Me desenfoque un poco del tema, pero aquí te va, con cada una de las personas que han pasado por mi vida he aprendido a identificar cuando es conveniente defender un punto y cuando ni siquiera vale la pena abrir la boca y hablar.


Hoy en día, todos enfrentamos a diario la batalla constante entre: el ego, las emociones, percepciones y la realidad de cada uno. Definitivamente la forma en la que percibimos y accionamos ante ciertas circunstancias dependen únicamente de nuestras experiencias y de lo que hayamos vivido en el pasado, he aquí el truco, resulta que también depende de si sabes o no identificar ese momento exacto en el que sale el ego a relucir, el tuyo o el de la persona que tienes en frente.


En ese preciso instante, en el que tu ego se apodera de tus pensamientos, debieras poder saber controlarlo y evitar cualquier acción que pueda resultar negativa para tu felicidad y bienestar. Truco: antes de hacer cualquier cosa, respira tres veces, identifica mentalmente de donde proviene el sentimiento y una vez identificado moldéalo.


Cuando el ego se apodera de la persona que tienes frente a ti, deberías poder hacer exactamente lo mismo: respira e identifica, pero hay unos pasos adicionales antes de moldear, y es que debes identificar cuál es tu reacción ante lo que esa persona está diciendo, analizar si te afecta tu ego o no, y de ahí pasas a la acción o no…


Te doy un ejemplo, con el paso del tiempo he aprendido que la peor pérdida de tiempo es discutir con un “ególatra o fanático” al que no le importa la verdad o la realidad, sino sólo la victoria de sus creencias e ilusiones. Con este tipo de personajes es mejor ni hablar y si no tienes opción simplemente no mates tu tiempo intentando decirle tu verdad porque va a ser imposible cambiar su forma de accionar o pensar. Solo respira, deja que se desahogue que te puedo jurar que tan pronto termine de hacerlo el mismo se irá sin esperar una respuesta tuya. Lo demás es simplemente dejarlo pasar.


Mi consejo, jamás pierdas tiempo en discusiones que no les veas el sentido o la solución, lamentablemente, en esta vida me he topado con personas que por muchas evidencias y pruebas que les he presentado, no tenían la intención de mirar y por consecuencia no comprendía mi punto, otras simplemente estaban cegadas por su ego, odio o resentimiento, y lo único que deseaban era simplemente tener la razón aunque no sea cierta.


Créeme e intenta aplicar esta frase que he visto en un sin fin de post en redes sociales “Cuando la ignorancia grita, la inteligencia calla”. Tu paz y tranquilidad valen más que cualquier cosa.

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